jueves, 19 de abril de 2012

Warner Bros ha encontrado el repuesto perfecto a J.K. Rowling y su franquicia sobre el joven mago Harry Potter, se trata de una serie de novelas escritas por Suzanne Collins tituladas “Los juegos del hambre”, de las que ha vendido más de 26 millones de copias solamente en Estados Unidos, se ha convertido en todo un acontecimiento masivo a escala mundial. La propia autora en compañía de Billy Ray y del director del filme Gary Ross se han encargado de adaptarlo a la gran pantalla. El largometraje nos plantea un futuro distópico en el que cada año el Capitolio de la nación de Panem obliga a cada uno de sus doce distritos a enviar un chico y chica adolescente a competir en los Juegos del Hambre. Se trata de un retorcido castigo por un levantamiento que tuvo lugar en el pasado y una táctica de intimidación gubernamental continuada, es un acontecimiento retransmitido por televisión en todo el país en el que los “Tributos” deben luchar entre sí hasta que sólo quede un superviviente. Katniss Everdeen, de dieciséis años de edad, se presenta como voluntaria en lugar de su hermana, y se ve obligada a confiar en su aguzado instinto, así como en los consejos de un antiguo vencedor borracho, Haymitch Abernathy, cuando termina enfrentada a otros tributos luchando por salvar su vida.
El guión es bastante bueno porque no adolece del principal problema de toda primera parte de cualquier franquicia: la introducción. Eso es porque huyen de empezar a presentar personajes y van al grano, comienzan con la selección de tributos y la acción arranca desde el minuto cero, con lo que procuran no crear ningún tiempo muerto. Otra cosa es si atendemos a la originalidad de la propuesta. Los que hayáis visto mucho cine esto es una mezcla de “1984”, “Deliverance” con arco incluido, “Rollerball”, “Los inmortales” con el libro “La larga marcha” de Richard Bachman, más conocido por el gran público por Stephen King. La propuesta es tan manida como interesante y vigente. Está claro que para manipular a una sociedad y aborregarla no hay nada como el pan y el circo. Si encima lo retransmites por televisión creando emociones a precio de saldo, que es lo que nos dan programas de televisión como “OT”, “Gran Hermano” o “Factor X”, en los que el conductor del programa conduce y manipula las emociones de la audiencia. Ahí es donde se hace grande el actor Stanley Tucci haciendo de una suerte de cruce entre Mercedes Mila y Jesús Vázquez. Y el último aspecto que me parece digno de mención es esa sociedad son los aspectos económicos, para que unos vivan bien otros tienen que ser explotados ya que los recursos son limitados, sólo hay dos clases (ricos y pobres) y encima me parece original que esté basada en el trueque, ¿será ese nuestro futuro? Camino llevamos.
Del reparto también quiero destacar las breves apariciones pero magistrales de Donald Sutherland como el presidente Snow, Wes Bentley dando vida al manipulador Seneca Crane, y de Woody Harrelson interpretando al borrachín maestro Haymitch Abernathy. Mención especial se merece el cantante Lenny Kravitz que está muy bien haciendo de Cinna, nada que ver con la cara de pánfila que pone Rihanna en “Battleship”. Me ha sorprendido gratamente. Y finalmente hay que reconocer que está estupenda Jennifer Lawrence haciendo de la joven amazona futurista, Katniss Everdeen.
El director de producción, Philip Messina, ha generado un diseño que toma clara influencia de clásicos del género como “Blade Runner”, “1984”, “Brazil” o “Dune” por los aires retros tanto en vestuario como en esa arquitectura de aires fascio. Algo parecido le ha ocurrido a T-Bone Burnett y James Newton Howard que han creado un score que bebe de distintas fuentes.
Obviamente cuando acaba uno tiene ganas de más, es más pienso comparme los tres libros porque me ha picado la curiosidad, eso es bueno, no sientes que has tirado el dinero a la basura. Hay aspectos que se esbozan y ya veremos en próximas entregas a dónde nos llevan. Es obvio que si has visto mucho cine esto huele a ya visto, pero está muy bien realizado y las nuevas generaciones disfrutarán de este híbrido comercial realizado con una estupenda factura y grandes interpretaciones.

Generacion Z

Un Mundo Feliz

 

Publicada por primera vez en 1932, Un mundo feliz ofrece una visión futurista e imaginativa de la sociedad, que ha creado un mundo en el que el ser humano se produce en serie, es decantado en fábricas y almacenes y predestinado cuando todavía es un embrión.
En Un mundo feliz no existe el dolor y la tristeza, no existen las enfermedades, ni los enfados, ni las relaciones sentimentales, ni el amor, ni la pasión. El nacimiento se convierte en una decantación de fetos predestinados y producidos en serie, por obra y gloria de Nuestro Ford, deidad a la que esta sociedad rinde culto. La muerte es la última aportación de un individuo a la sociedad, por la que vive. La soledad no existe, el ocio significa consumo, y todos viven felices.
Aunque el sexo se concibe como algo natural y sano, la reproducción se convierte en algo obsceno y desagradable. Los padres y las madres son conceptos del pasado que, por fortuna, ya no existen en este mundo. Las relaciones familiares producen pasiones, por lo que no pueden caber en un mundo perfecto.
¿Pero qué ocurriría si un salvaje, un hijo nacido de madre, viniera a perturbar la tranquila ignorancia de este mundo feliz? ¿Cabría la libertad de un hombre en este "maravilloso mundo, mundo nuevo"?

Soma, la droga de la felicidad

El ser humano, aunque producido en serie, enseñado mediante hipnóticas repeticiones morales desde su más tierna infancia y durante el sueño, tiende a tener sentimientos. Si estos sentimientos son acordes a lo aprendido, es decir, felicidad, vida social, deseo sexual, consumismo, etcétera, el mundo feliz sobrevive, funciona, se mueve. Pero, ¿y si aparecen sentimientos negativos, como la vergüenza, la tristeza o la soledad? Para eso está el soma.
El soma es la droga del mundo feliz, una sustancia inventada para que el cerebro desconecte, se vaya de vacaciones. Se puede tomar cuanto se quiera, pues no daña el organismo. Se consume tanto en los malos momentos, para que pasen

Se puede tomar en grandes cantidades, siempre que se recuerde volver a las obligaciones para con la sociedad de cada individuo: el trabajo, las relaciones sociales, el ocio y el consumo. Cuando se olvidan estas necesidades sociales, el cerebro no sabe como volver.

 

Un mundo infeliz

Sin embargo, en un mundo feliz también hay personas infelices, especialmente el denominado "salvaje", que ante las expectativas de encontrar una sociedad que le acoja en "el mundo civilizado", sólo encuentra desgracia, provocada por el enamoramiento, las pasiones, la soledad, la falta de integración, la vergüenza, la opresión, la simpleza y el conformismo de los individuos...
Una vida en masa que no puede comprender ni compartir. Por tener la capacidad de ser feliz de verdad, en Un mundo feliz, es incapaz de encontrar la felicidad.
Literatura de ciencia ficción
Un mundo feliz, de Aldous Huxley es una de las obras maestras de la literatura de ciencia ficción, que comparte calidad, reconocimiento y prestigio con obras como 1984, de George Orwell; 2001, Odisea en el espacio, de A. C. Clarke; Dune, de Frank Herbert; Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y las novelas de La Fundación o Yo, Robot, del grandísimo Isaac Asimov, entre muchas otras.